sábado, 11 de febrero de 2017

La Alta Sensibilidad, qué es y qué no es

La Alta Sensibilidad, qué es y qué no es

Cuando, hace casi diez años, introduje el importante descubrimiento de la Dra. Elaine Aron en España, soñaba con que no pasaría mucho tiempo hasta que miles y miles de personas altamente sensibles descubrieran que pertenecen a este gran colectivo de gente que compartimos este rasgo, el rasgo de la alta sensibilidad. Sin embargo, el tema tardó varios años en ser aceptado y reconocido, posiblemente porque España es un país en el que predomina una mentalidad más bien machista; muchos creen que enseñar las emociones es una debilidad y muchos niños pequeños siguen recibiendo mensajes del tipo “los hombres no lloran”. No fue hasta que, en 2012, fundamos la Asociación Española de Personas Altamente Sensibles y el programa Crónicas de  RTVE dedicó un documental al trabajo de la Asociación, avalándolo con información científica y entrevistas a profesionales reconocidos, que, de repente, muchos se dieron cuenta de que esta particular faceta de su personalidad era algo legítimo. Descubrieron que, a pesar de que no son como la gran mayoría, para nada son bichos raros. Gracias a las investigaciones de Aron sabemos que  entre un 15 y 20 por ciento de la humanidad -mujeres y hombres por igual- es considerablemente más sensible que la gran mayoría de los seres humanos que habita este precioso planeta que llamamos Tierra.

La Sensibilidad al trasluz, como se llama el documental de Crónicas, realmente marcó un antes y un después en la divulgación y el reconocimiento del rasgo. Desde la APAS recibimos invitaciones desde todo el país para realizar entrevistas y dar conferencias. Poco a poco, sin embargo, vemos como el descubrimiento de Aron empieza a cobrar, digamos, una vida propia y se va desligando de lo que es, estrictamente, aquello que entendemos por el rasgo tal y como Aron lo define. Vemos con cierta tristeza como algunos sectores lo acogen poniendo su propio sello, añadiendo o quitando información para ajustarlo a los propios intereses o necesidades. Vemos como el término es utilizado sin respetar la fuente (Aron) ni la definición original y correcta. Y esto hace daño: daña al concepto propio del rasgo que es algo válido, serio y científicamente comprobado. Por ello este artículo. Me gustaría dejar bien claro cuáles son las características esenciales del rasgo y cuáles no lo son.


Las cuatro características base
Aparte de los muchos test que podemos encontrar y que dan una idea de las diferentes facetas del rasgo que uno puede tener, Aron nos dio cuatro pautas que deben estar presentes en la persona para poder tener la seguridad de que es una PAS, una persona altamente sensible. No puede faltar ni una y esto es muy importante. Si faltan una o más,  la persona no es PAS.
  1. La persona difícilmente puede remediar su tendencia a procesar toda la información recibida de una manera intensa y profunda. Rumia los temas y les suele dar muchas vueltas.
  2. La persona llega a saturarse y sentirse sobreestimulada cuando tiene que procesar mucha información (sensorial y emocional) a la vez, por ejemplo estando en un concurrido centro comercial a la hora punta.
  3. La persona vive la vida con mucha emocionalidad; se emociona con facilidad ante un sinfín de situaciones y cosas que le tocan el alma por su belleza y pureza, pero de la misma manera por su tristeza o cuando siente una profunda impotencia. Esto puede dar lugar a una intensa empatía, una característica que también forma parte del rasgo de la alta sensibilidad.
  4. En cuarto lugar, cabe resaltar una elevada sensibilidad no solamente en cuanto a los cinco sentidos (vista, tacto, oído, gusto, olfato) sino también de cara a sutilezas como pequeños cambios en el entorno o en el estado emocional de las personas que la PAS tiene delante.


Estos, pues, son los cuatro pilares del rasgo de la alta sensibilidad. Repito: para que una persona se perciba como PAS, tiene que verse reflejada en el conjunto de estos cuatro puntos.
Lo que no entra en la definición del rasgo son los siguiente puntos, o sea, una persona puede ser PAS (tener las cuatro características base) y además presentar una o varias de las siguientes características, pero estas de por sí no tienen nada que ver con el rasgo tal y como viene descrito por Aron.


Ser PAS no es:
  • Tener altas capacidades: Existe la tendencia a confundir el rasgo de la alta sensibilidad con las altas capacidades. No es lo mismo, ya que la mayoría de las PAS, o sea, los millones que se ven reflejados en los cuatro pilares básicos, no entraría en la categoría de las altas capacidades. A lo mejor la cosa es válida al revés, o sea, podría ser que todas las personas con altas capacidades fueran PAS, pero no lo sabemos y no consta en las investigaciones de Aron. Digamos pues que, aunque habrá mucha gente con altas capacidades que es altamente sensible, para nada es un requisito para poder cualificar a alguien como PAS.
  • Sufrir alguna enfermedad de tipo autoinmune: No hace falta ser PAS para padecer una de estas enfermedades, de la misma manera que no todas las PAS se pondrán enfermas. Si no existe un componente genético que justifique la aparición de una determinada enfermedad, ésta no aparecerá. Eso sí: si eres PAS y si no observas "las reglas del juego" (desconexión, estrés mínimo, comer bien, dormir lo suficiente, límites, etc) existe la posibilidad que el cuerpo se resienta y enferme, igual que cualquier otra persona -PAS o no- que no lleve una vida saludable.
  • Ser introvertido: Que quede claro: aunque la mayoría de las PAS tiende a tener un carácter más bien introvertido, un 20% de ellas tiene una predisposición extrovertida. Ojo, mientras parece lógico que las introvertidas necesiten tiempo de desconexión por saturación, a lo mejor puede asombrar que a las extrovertidas les pasa exactamente lo mismo, a veces incluso antes y de una manera más intensa. El tema de la introversión/extroversión, que en su día fue descubierto por Jung, es otra cosa y no puede ser confundida con el rasgo.
  • Ser "espiritual" o ser "vidente": Existe una creciente corriente que confunde la AS (Alta Sensibilidad) con ese concepto tan difuso y amplio de la "espiritualidad" y, también, con distintos grados de videncia. Mientras que la "sensibilidad de cara a sutilidades" forma parte del paquete PAS, la videncia es otra cosa que NO forma parte del rasgo. No todas las PAS tienen la capacidad de ver espíritus o ángeles, de canalizar, de ser telepáticos, de escuchar voces, de saber decir de dónde viene una persona y qué es lo que el futuro le depara. No todas las PAS practican Reiki o piensen según las ideas de la nueva era. Para nada. Una cosa NO tiene que ver con otra. Es más, a Elaine Aron le preocupa muchísimo la supuesta conexión entre el rasgo de la alta sensibilidad y todo que se viene asociando con la nueva era ya que en su mayoría se trata de temas que no están científicamente comprobados, lo cual puede dañar mucho la seriedad del rasgo, el cual sí tiene comprobación científica. No todas las PAS son vegetarianas o veganas, no todas las PAS se alejan del "mal" por no poder soportarlo; es más, justamente hay muchas que viven situaciones límite entrando en la boca del lobo y luchando por una mayor justicia, igualdad y libertad.
  • Ser susceptible: Desde que, ya hace años, apareció un artículo en El País en el cual se definió la AS como susceptibilidad, existe una corriente que insiste en esta idea equivocada, principalmente mantenida en personas que son PAS y se avergüenzan de serlo, o en personas que no lo son y que no entienden de qué se trata.
  • Tener un trastorno: La línea entre el rasgo de la AS y ciertos trastornos es muy fina. Ten claro que la AS es un rasgo, no es un trastorno. No todas las personas con un diagnóstico de un trastorno del tipo que sea son PAS, y no hace falta ser PAS para desarrollar un trastorno de la personalidad. Por eso es tan importante observar que, para poder cualificar como PAS, la persona se ve reflejada en la totalidad de los 4 pilares del primer punto. Es imprescindible.


Una mención aparte merece una otra idea que da lugar a mucha confusión es el tema de:


  • Ser hipersensible: Estamos hablando de la misma cosa mientras nos estemos refiriendo al rasgo de la alta sensibilidad. Una persona altamente sensible se vuelve hipersensible cuando vive en una prolongada situación de estrés. El estrés nos hace extra sensibles (hiper, si quieres). Los sentidos se vuelven locos y todo llega a molestar e irritar, nos sentimos no-valorados, tomamos todo a pecho y el mundo viene a ser experimentado como un lugar hostil. Ya se ha dicho muchas veces: el estrés es el enemigo número uno de la PAS.
También se utiliza el término “hipersensible” en otros ámbitos, como, por ejemplo, en personas que no aguantan sustancias químicas, determinadas comidas, etc. Esto NO tiene que ver con la alta sensibilidad.
Cabe mencionar que dentro del espectro autista también existe una hipersensibilidad sensorial, pero ya sabes que el autismo, que se califica como un trastorno, y la alta sensibilidad no son la misma cosa.


Espero de todo corazón que este artículo pueda aclarar la creciente confusión y las muchas dudas que está generando nuestro bello rasgo. Es importante para todos que mantengamos el concepto limpio de alusiones que no tienen que ver con lo que es el rasgo tal como viene definido por la dra Elaine Aron. Es en el interés de todos que la alta sensibilidad sea tomada en serio, y la única manera de conseguir esto es tener claro de qué se trata, sin añadir temas que no tienen nada que ver, o excluir facetas esenciales.

53 comentarios:

Anónimo dijo...
Muchas gracias, Karina, por las aclaraciones. Un abrazo
M.Luisa dijo...
Un aplauso a este articulo, gracias Karina y gracias Elaine, es bueno que de vez en cuando las personas con autoridad para hacerlo levanten su voz para recordar los pilares fundamentales del rasgo, limpiar todos los adimentos ajenos y aclarar conceptos para evitar la confusion reinante que perjudica la credibilidad y la seriedad del mismo y nos hace a todos un flaco favor. Un abrazo.
Anónimo dijo...
Muchas gracias por estas aclaraciones, son necesarias y enriquecedoras.
Ojalá sigáis ilustrándonos sobre este asunto....y ojalá se escriban y publiquen más libros en castellano.
Mila.
Geobiólogo dijo...
Hola, ciertamente después de leer a Elaine Aron me incluyo en el club así como a un familiar cercano, y que explica mucha de la problemática llevada a cuestas durante años por esta incompresión del rasgo.

Quería señalar a raíz de esta entrada, ¿como puede ser que algo que te toque el alma por su belleza o pureza no esté relacionado con la espiritualidad?. ¿que es el alma? ¿como lo describe la ciencia?.

El descubrimiento de ser PAS, vino por la contínua práctica de la radiestesia y la geobiología, la pureza y la conexión profunda comprendida del medio, te haces consciente de que somos todo energía y que como tal, espíritus, canalizaciones, memoria de las paredes, etc, y demás están ahí, no son supersticiones porque son medibles. La radiestesia no es totalmente aceptada por la ciencia, porque no ha encontrado la manera de aplicar el método científico, al igual que en el amor, que no existe porque la ciencia no lo puede medir. ¿porque no se pueda medir significa que no existe?.

Les invito a que profundicen en el término francés ressentti:

http://www.terraaurea.com/conceptos-basicos/206-ressentti.html

Podríamos ver si las PAS tienen la habilidad y sutileza, para evolucionar en este camino de la percepción plena, otra cosa es que no se hayan puesto con ello porque no saben autogestionarse, y por ello señales que científicamente, porque no se ha medido, no exista relación con los espíritus, la videncia etc etc.

Para mí si que guarda relación, y que la doctora no lo haya medido, no significa que no exista, simplemente mide lo que la ciencia permite, que es que si no está en todos no existe, lo científico lo excluye porque no es holístico e integrador, sino determinista. Una revisión del término llegará, antes que tarde, ahora de momento no por la desconexión que ha sufrido el humano de su medio natural.

Gracias por vuestra labor divulgadora.

La persona altamente sensible y la “zona de confort”

La persona altamente sensible y la “zona de confort”


“Si siempre haces lo que siempre has hecho, siempre conseguirás lo que siempre has conseguido”.

¿Quién no la conoce, la “zona del confort”?  Evidentemente no se trata de un espacio físico, sino de ese estado mental donde nos encontramos cómodos con nuestra vida actual, con nuestras aspiraciones cubiertas y sin presiones. Todo el mundo, PAS y no-PAS, indiferentemente del ámbito sociocultural en el que se encuentre, puede pasar por estos estados.

Aunque, aparentemente, es un buen espacio para estar, un espacio en el cual te sientes seguro porque sabes lo que tienes y crees que no puede haber sorpresas desagradables, en realidad no es un sitio donde conviene estar. Ya lo sé, a la mayoría de los PAS les da pavor tener que cambiar de ideas y hacer planes para empezar algo nuevo, especialmente si no tienen nada claro sobre los riesgos de las cosas que les pueden pasar (en el PAS vive la tendencia de fijarse en todas las cosas que pueden salir mal y en todos los problemas que puedan surgir por el camino). De la misma manera, no le gusta nada si de antemano no sabe si el resultado de la nueva, digamos, aventura será algo que le convenga y que le permita entrar, otra vez, en una nueva zona de confort.

Sin embargo, la seguridad que te ofrece la zona de confort es una falsa seguridad. Aquello que parece una situación apacible, armoniosa y tranquila, en el fondo es miedo a crecer, miedo a aprender algo nuevo, a conocer nuevas situaciones y gente diferente. A descubrir nuevas posibilidades. La seguridad además es falsa, ya que crees controlar la situación, pero nunca podrás controlar el mundo que te rodea. Dicho de otra manera, detrás de esa aparente seguridad se esconde una verdadera bomba de tiempo.

Estás en una relación que no te conviene. Lo sabes, pero como al mismo tiempo sabes lo que tienes y has aprendido a esquivar los obstáculos, te sientes (aunque quizás no feliz) de alguna forma seguro, ya que te crees dueño de tu situación. Prefieres quedarte en tu zona de confort, en lugar de ser VALIENTE  y dar el paso que haga falta para salir de algo que no te conviene.

Te garantizo que, si tú mismo no haces algo por cambiar una situación que no sea sostenible o saludable, algo pasará que te obligue a salir de ella, por ejemplo que tu pareja quiera terminar la relación. Es un ejemplo simple que a lo mejor te ha pasado alguna vez, pero también lo podemos ver en otras situaciones a mayor escala, por ejemplo en la crisis que, como país, estamos sufriendo: como pueblo nos sentíamos bien y tranquilos, viviendo en la tranquilidad de una aparente creciente riqueza. Estábamos en la zona de confort de la “España va bien”. No queríamos ver que nuestra riqueza era una ilusión, un castillo de naipes o de ladrillos tóxicos, y, en lugar de ponerse en acción y empezar a cambiar mientras todavía fuese posible, esperamos a que se nos derrumbara el castillo de naipes… y, encima, nos cuesta ver que también hemos contribuido a lo que está pasando. A veces, cuesta reconocer que cuando apuntas con un dedo a un culpable exterior hay tres dedos tuyos apuntando hacia ti mismo.

Estando en la zona de confort creemos que dominamos nuestra situación, pero no es cierto. La bomba del tiempo parte del hecho que nada en este universo es estático. Para ser dueño de tu vida conviene tomar las riendas y ser consciente de a dónde te quieres dirigir. Conviene tomar decisiones para evitar que las tomen por ti. Conviene tener iniciativa personal para gobernar tu vida, pero incluso así, nunca podrás controlar aquello que te viene de fuera, aunque por lo menos entrarás en acción y no te sentirás víctima cuando llegue el momento en el que la bomba que no querías ver estalle.
Si quieres leer más sobre el interesante tema de sentirte víctima, a lo mejor te interesará el artículo de diciembre que trataba del llamado Triángulo Dramático, compuesto por Víctima, Salvador y Acusador.
¿Cómo salir de la zona de confort?
“No esperes a que te cambien; cambia tu.”
Si eres PAS y si te encuentras en tu zona de confort, es probable que los cambios y emprender cosas nuevas te asuste. No te preocupes, porque esto forma parte de las posibles características del rasgo. Respira, pues, y date cuenta que no eres el único que prefiere quedarse donde se encuentra. Es completamente legítimo tener miedo. Es cierto, al fin y al cabo no puedes saber dónde vas a llegar si decides intentar algo nuevo. Pero igual de cierto es que, si no te arriesgas, siempre te volverás a topar con los mismos problemas hasta que, como hemos visto, la sorpresa te es presentada por el mundo exterior.

Podrías empezar por prestar atención a estos miedos. Los miedos, esos saboteadores, cuya tarea es frenar tu crecimiento, se presentarán como vocecitas del tipo: “Tú no puedes hacer esto, ya lo sabes. Recuerda que X también te salió fatal”. “¡Nada de novedades! Tú, quédate donde estás, bien tranquilito, porque por lo menos sabes a qué atenerte.” “¿Crecer?, ¿Para qué? ¿Aprender?, ¡qué tontería!, ya aprendiste suficiente cuando eras estudiante”. “¿Cambiar? ¡Ni hablar!, te lo dicen porque quieren que fracases, así pueden volver a reírse de ti”. “Ya sabes lo imprudente que es llamar la atención”. Igual también te gustaría leer el artículo sobre los saboteadores.
  • Una vez que hayas identificado esas voces como medias verdades o incluso como mentiras, puede ser una buena idea darles las gracias, ya que en el fondo solamente te quieren proteger. Su función es detenerte, frenarte para evitar que te suceda algo malo. Intenta descubrir de dónde vienen, si se basan en malas experiencias que hayas vivido en el pasado, por ejemplo, o si forman parte de las cosas que te enseñaron tus padres o tus profesores.
  • Pregúntate si las admoniciones de tu infancia siguen siendo válidas para la situación que conviene cambiar.
  • Haz una imagen muy clara sobre qué, exactamente, quieres cambiar (por ejemplo: un hábito o una determinada actitud). Sobre aquello que quieres aprender. Sobre la nueva actividad que te gustaría empezar, por ejemplo, has decidido que quieres aprender inglés.
  • Apunta las ventajas de probar algo nuevo (¿qué ganas si te apuntas a un curso de inglés?), pero también las supuestas ventajas de quedarte en el lugar que tan bien conoces (no sufrir ser ridiculizado, por ejemplo). Intenta valorarlas objetivamente.
  • Para la mayoría de los PAS es mejor dosificar los cambios en pequeños pasos, yendo poco a poco. Investiga cuáles podrían ser estos pasos. Ya sabes, si pones el listón demasiado alto, acabarás pasando por debajo. Por ejemplo, suponiendo que quieras aprender inglés, empieza a ponerte el reto de un curso corto para principiantes. Luego ya volverás a decidir si quieres hacer un siguiente nivel, y otro nivel más...
  • Si no te sale a la primera, insiste. A lo mejor puedes analizar qué ha pasado y de qué manera podrías mejorar. Si eres un PAS-perfeccionista, acepta que nunca llegarás a hablar en inglés como la Queen. Si no te sale a la segunda, no desesperes. Persevera. Aprender algo nuevo (una costumbre, un comportamiento, lo que sea) cuesta. Es como desarrollar un nuevo músculo. Tampoco aprendiste a leer y escribir de repente. El ejercicio hace al maestro.
  • Pide ayuda de alguien cercano. Explícale qué, exactamente, intentas lograr y pregúntale si te quiere apoyar. Explícale también en qué debería consistir ese apoyo.
  • Si has logrado dar un paso con éxito, ¡CELÉBRALO!  Si has sacado un “suficiente” en un examen, celébralo igual, como si hubieras sacado un sobresaliente (especialmente si eres PAS-perfeccionista).


Espero que estos consejos te sirvan. Para inspirarte un poco más, mira este vídeo de cuatro minutitos que a mí me encanta y me parece muy inspirador.

También es posible que decidas de investigar sobre tu zona de confort o tu baile en el Triángulo Dramático en unas sesiones de coaching. Cada vez son más populares las sesiones vía Skype, un medio que resulta ser casi ideal para los PAS qué no viven en Mallorca, sino en la península o incluso en América del Sur. Si quieres saber más sobre el coaching y sobre mi forma de trabajar en sesiones presenciales, no dudes en contactarme.

7 comentarios:

Arwen dijo...
Excelente artículo, lo mejor es arriesgarse y salir de esa zona de comfort... aunque cueste... Saludos
Karina Zegers de Beijl dijo...
Gracias, Arwen, por tu feedback. Un abrazo.
Anónimo dijo...
Gracias! Que utiles siempre estas publicaciones! Gracias por ayudarnos tanto! Tengo dos metas abandonadas hace años, siempre a la espera de un momento mejor para empezar... Voy a tomar esa idea de empezar por etapas o pasos mas bajos. No se cuales son, pero voy a pensarlo y seguramente me daran menos miedo que las metas altas.
Dios te pague Karina por tu bondad. Te deseo mucha suerte.
Anónimo dijo...
Muy buena la frase. A menudo cuando arriesgamos pensamos en cuanto perdemos pero no en todo lo que podriamos ganar. Un abrazo
Sandra Christiansen dijo...
GRAN ARTÍCULO, GRACIAS!
Anónimo dijo...
Gracias karina por todo.
Ay personas que no soportan estos rasgos creo yo porque no tienen paciencia y te hacen sentir todavia peor y te vuelves a esconder de nuevo
Besitos.
Anónimo dijo...
Muy cierto, por muchas razones no nos atrevemos a hacer cosas que siempre quisimos, gracias estos escritos motivan a iniciar. Un abrazo.

Estrategias para las personas PAS

8 Estrategias para la Persona Altamente Sensible

Has leído que la Alta Sensibilidad es un don. En el mejor de los casos estás de acuerdo, y es probable que ya lo estés viviendo como tal. Ojalá. También es posible que hayas llegado al punto de aceptarlo como un hecho, pero todavía estás buscando maneras de convertirlo en una realidad. En tu realidad. Si este es el caso, a lo mejor te sirven los siguientes consejos, trucos o estrategias. 

Aceptación  
Lo primero de todo, antes de que empieces con cualquier otra estrategia, es preciso que aceptes tu alta sensibilidad como un hecho. No pasa nada, no estás enfermo, no tienes ningún trastorno, simplemente tienes un rasgo y un rasgo es algo que forma parte de tu carácter, dice algo sobre tu forma de ver el mundo.  Y, tranquilo, eres mucho más que esto. Ser altamente sensible es solamente una faceta de la maravillosa persona que eres. Y aunque hablemos del “don” de la alta sensibilidad, soy la primera en reconocer que no siempre se siente como tal don. También he pasado por la fase de la negación y de la duda. Sin embargo, fue solo a partir del momento en que decidí conscientemente abrazar ese lado de mi ser, que fui capaz de encauzarlo en mi día a día. Ya sabes, todo lo que se niega, todo que se suprime, se hace más fuerte y se vuelve en contra tuyo…
  
Autoconocimiento  
El segundo paso, el paso después de la aceptación, es el autoconocimiento. Investiga cómo y de qué manera te afecta tu sensibilidad, en qué terreno te causa problemas y cuándo. Toma apuntes. Fíjate en esos momentos si estabas estresado, si estabas cansado o si tenías hambre. Obsérvate detenidamente y busca patrones y repeticiones.
  
Contacta con otros PAS 
El contacto con otros PAS es muy, pero muy importante. Busca un grupo, y si no encuentras, ponte en plan valiente, sal de tu zona de confort y monta uno. No es tan difícil colgar posters en herboristerías, en la biblioteca, en centros de yoga, etcétera. Ánimo, porque realmente vale la pena. Conocer a otras personas como tú y compartir experiencias, los unos aprendiendo de los otros, es una de las mejores maneras de trabajarte. Te darás cuenta que muchas cosas que te hacían sentir raro, son normales para la gran mayoría de los PAS. Y encima encontrarás nuevos amigos.
  
Ejercicio, actividades artísticas y meditación
Ejercitar el cuerpo y ejercitar la mente son dos estrategias muy importantes para un PAS. Caminar, Tai-Chi, Yoga, euritmia, senderismo, natación, biodanza, etcétera, te ayudarán a vaciar una cabeza saturada de información. Tomar contacto con la naturaleza nos calma y limpia todas esas energías acumuladas que no nos pertenecen. Actividades artísticas como la pintura o tocar un instrumento, son como un verdadero bálsamo para el alma. Nos hacen desconectar de todo que nos tiene preocupados. Y, por último, meditar es algo que no puede faltar en el día a día de una persona altamente sensible; la espiritualidad –de la forma que sea- suele ser una necesidad anímica para la gran mayoría de los PAS. (Al final os pongo el vídeo de la "meditación de un minuto", tan ideal para aquel que dice no tener tiempo para meditar. Pero buscaros la manera que os vaya mejor de los distintos métodos de meditación).
  
Busca ejemplos 
Puede ser una buena idea buscar un poco de inspiración en uno o dos ídolos PAS. Grandes músicos, pintores, artistas, personas comprometidas con el bienestar de la humanidad, con el medio ambiente, te pueden servir de modelo. Lee sus biografías, observa su comportamiento, fíjate en los detalles que definen su lado de persona altamente sensible, y aprende de ellos. Aunque siempre digo que no vale compararse con la mayoría de la gente en el sentido de que pueden abarcar más que tu, pueden ser más rápidos, más asertivos, pero conviene hacer una excepción en cuanto a los PAS que se han hecho visible y que destacan por sus méritos. Compararse con este tipo de gente inspira, mientras que la comparación con los más “duros” suele producir una bajada de la autoestima.
  
Vigila tus límites 
En este blog hemos hablado mucho sobre la importancia de conocer y mantener tus límites. Sabemos que, como consecuencia de la extrema sensibilidad de nuestro sistema neurosensorial, acogemos una cantidad extra de información. El peligro que esto conlleva es que nos saturamos antes que la gran mayoría de la gente. Saber decir no y reservar tiempo suficiente para cargar las baterías es tan importante para el PAS como dormir ocho horas diarias y tener una vida estructurada (especialmente importante para niños).
  
Espacio sagrado 
Cuando el mundo se nos viene encima, cuando necesitamos desconectar, cuando nos sentimos abrumados, agobiados y estresados, y con la sensación de que nuestro cerebro está hirviendo, lo mejor que podemos hacer es estar completamente solo en un espacio con la menor posible información sensorial posible. Esto, en la práctica, para muchos significa meterse en la cama y cerrar cortinas y puertas. No olvides desconectar todos los aparatos electrónicos. Ten en cuenta que la radiación de estos aparatos también te afecta. También es posible que hayas aprendido que te vaya mejor música relajante (lo cual significa que tienes que tener por lo menos un aparato enchufado). Cada uno es diferente, pero la mayoría de los PAS saca un mayor provecho de la completa oscuridad y silencio. Tampoco va de más decirles a las persones con quienes compartes espacios, que necesitas que respeten ese espacio tuyo. 
No te cierres al mundo 
Aunque el mundo muchas veces te puede y a veces te viene grande, vives en él. Las personas No-PAS no son el enemigo, para nada. Ellas son igual de importantes en ese gran tejer que supone nuestra existencia terrenal; os recuerdo las palabras de Elaine Aron, que decía que un rey no puede serlo sin sus consejeros, pero tampoco puede sin sus soldados. O sea, no somos mejores ni peores, ni al revés. Todos nos necesitamos los unos a los otros. ¿Qué a veces nos cuesta? Es probable. Aun así, creo que es importante ser tolerantes y vivir desde la compasión. No todo el mundo percibe el mundo como nosotros, pero esto no quiere decir que todo el mundo que no sea PAS, sea gente mala. Son. Son como son. Cuidado con los juicios. Discernir no es lo mismo. No por apartarte o por insultar vas a cambiar el mundo… Buscaremos maneras de acercarnos y de observar todo que nos viene en contra con curiosidad e interés. Es imprescindible si buscas crecer y evolucionar.

Con mucho gusto os recomiendo este vídeo de "Aprender a meditar en un minuto".



Cuando eres PAS

"Ahora que sé del rasgo de la alta sensibilidad, lo entiendo todo; si lo hubiera sabido en su día, seguramente lo hubiese gestionado mejor. Mi trabajo como profe llegó a saturarme de tal manera, que estaba cerca de un burnout y tenía que parar. Bueno, digo mi trabajo como profe, pero también era el lugar donde vivía -en el centro de la ciudad, en una calle con mucho tráfico y en una esquina con un semáforo- y los vecinos, que siempre se peleaban. Estuve de baja por ataques de ansiedad y depresión y, en un momento dado, decidí vender mi piso y comprar una casa fuera de la ciudad, en la montaña, donde iba a encontrar la calma y la naturaleza que me iban a permitir volver al trabajo, aguantar la carga de grupos de niños complicados, el ruido, la responsabilidad y toda la parte difícil que este trabajo conlleva. Ya me había dado cuenta que para mí era muy importante y, hasta necesario, desconectar del ajetreo y estar sola, no tener que hablar con nadie, retirarme en mi mundo para cargar pilas y des-estresarme. ¿Que podía haber buscado otro trabajo? Quizá, pero en realidad no era una opción porque, justamente por ser funcionaria, podía permitirme comprar esa casa en un lugar idílico y lejos de la ciudad".
Su suspiro y esa mirada un tanto perdida y triste en sus bellos ojos lo dicen todo Cambia su posición, dejando caer la cabeza y sigue: "Fue un error. Un error importante. La casa es perfecta, el lugar casi no podría ser mejor en cuanto a su tranquilidad y la naturaleza se refiere, pero, aunque me produce una inmensa alegría cuidar del jardín, del huerto y disfrutar de mis largos paseos, no soy feliz. Y la verdad es que tengo toda la soledad que tanto anhelaba para estar conmigo misma, para poder escribir, leer, estudiar. La tranquilidad de mi casa es una bendición en ese aspecto. Pero con el tiempo, y con la vuelta de mi estabilidad emocional -la tranquilidad y la calma en medio de la naturaleza es una medicina potente- me doy cuenta que esta soledad que tanto buscaba, ahora me empieza a asfixiar. No tengo vecinos inmediatos, nadie viene a verme ya que encuentran que vivo muy lejos, y el pueblo más cercano para ir a tomarme un café está a unos cinco kilómetros. Claro, sí, tengo los colegas del trabajo, pero estos me ven como un bicho raro y no me entienden; vamos, con ellos no tengo contacto. Sí, estoy sola, muy sola. La soledad que tanto buscaba, ahora es mi enemigo más grande..."
Le pregunto por otras cosas que ha hecho o que podría hacer para tener más contacto con gente, y dice que está en un club de senderistas y, aunque es gente muy maja, no hay nadie allí, según ella, con quien podría empezar una amistad un poco más profunda porque, "no son como yo y no les interesan los temas que a mí me interesan. No me entienden. Incluso se burlan de mí cuando les hablo de mi situación".
Durante nuestras sesiones sale que siente una profunda rabia, una rabia que proyecta en toda la gente que se acerca a ella pero que, en el fondo, es una rabia dirigida contra sí misma porque está en una situación que aparentemente no tiene salida: una hipoteca demasiado alta y la imposibilidad de vender su casa.
Este tema y cómo encontrar soluciones daría para otro artículo, pero lo que en este contexto interesa mirar es el tema de la soledad que una PAS necesita y ese otro tipo de soledad que no es buscado pero que la persona puede llegar a encontrarse sin buscarla ni quererla y en la cual se siente atrapada.

La soledad como necesidad
Visto el hecho que una persona altamente sensible, una PAS, recibe unas diez veces más información que una no-PAS, no es difícil entender que la PAS en teoría se cansa, se satura y se estresa unas diez veces antes que una persona con una sensibilidad media. (Puedes leer mucho sobre el estrés en mi segundo libro, Personas Altamente Sensibles). El estrés desequilibra, y para volver a encontrar el equilibrio necesitamos desconectar. Hay varias maneras de desconectar, pero básicamente "desconectar" significa minimizar la cantidad de información sensorial y emocional: cuanta más tranquilidad puedas encontrar, más efectiva será la vuelta al equilibrio y mejor será la gestión del estrés (o la medida en que iremos "almacenando" el exceso de información recibido). Una de las maneras más efectivas de desestresar/desconectar es estar a solas sin ruido y sin luz excesiva, leyendo, meditando, escuchando música o realizando cualquiera que sea la actividad que más nos beneficie. Es conocido el caso de las PAS extrovertidas que necesitan incluso estar en una habitación oscura, recibiendo cero información sensorial, simplemente "estando".
Este tipo de soledad es sana y es hasta una seria necesidad para una PAS que tiene que funcionar en el día a día de relaciones personales y laborales. Forma parte, digamos, de la higiene emocional de la persona altamente sensible y, en cierto sentido, es voluntario.

La soledad como drama personal
Esta soledad no es voluntaria. A lo mejor empieza como una separación voluntaria del mundo y de sus múltiples exigencias para quienes quieren participar de él, por problemas para relacionarse con los demás (porque la persona siente que no encaja, por ejemplo) pero tarde o temprano es probable que ese, digamos, exilio voluntario, empiece a pesar como si no hubiera vuelta atrás, como si se estuviera cumpliendo una condena. El ser humano es un ser social, y la gran mayoría de las PAS, con su necesidad de conexiones profundas, bien que necesita pasar tiempo a solas, tarde o temprano empieza a notar una creciente necesidad de volver a estar con otras personas. Aislarse y volver a conectar es como la respiración misma, inhalar y exhalar, estar contigo y estar con el mundo. Un ritmo sano.
Si solamente inhalamos, si solamente estamos con nosotros mismos, algo va mal. Laya se siente "asfixiada" - literalmente. Evidentemente, vivir esa soledad tan intensa y asfixiante no es algo que solamente les puede pasar a las PAS; para nada, ya que se trata de un creciente y preocupante fenómeno  social, especialmente entre las personas mayores y en ciudades grandes.
Creo, sin embargo, que para las PAS es más "fácil" acabar en este lugar oscuro y triste. ¿Por qué? Porque de entrada la PAS tendrá menos contactos sociales que la no-PAS (encontrar gente "profunda" no es fácil y mantener relaciones y amistades requiere tiempo, compromiso y entrega), con lo cual más fácilmente se quedará sin personas cercanas. Un segundo motivo puede ser que, para la mayoría de las PAS, el mundo en general es un lugar hostil lleno de “agujas”, por lo cual es comprensible que prefiera retirarse para evitar un posible sufrimiento. Si ese deseo de apartarse empieza a coger más peso, más le costará a la persona volver a participar en ese mundo, ya que requiere un acto consciente para salir de la zona de confort. Sentimientos como abandono y amargura pueden llevar a la persona a sentirse víctima de este mundo que no le entiende, que no le acoge. Como puedes ver, se trata de una trampa peligrosa con varias capas.

¿Qué podrías hacer como PAS para evitar caer en ese asfixiante estado de soledad profunda?
  • Entender la diferencia entre la soledad necesaria y la soledad profunda.

  • Conocer bien el rasgo de la alta sensibilidad y la necesidad de desconectar para una PAS en general, y en tu caso personal. 

  • Buscar un equilibrio entre la recepción de información sensorial y los momentos de desconexión, evitando llegar a la saturación. 

  • Establecer y mantener conexión con otros PAS, participar en grupos  en los que sea posible aprender de las experiencias de otros PAS. 

  • Enfocarte en lo positivo de tu situación, en lo que tienes, en lugar de enfocarte en lo que te falta. 
  • Intenta retener los juicios que puedas tener respecto a personas que a primera vista no hablan, piensan y actúan como piensas que deben hacerlo; te puedes sorprender abriendo el corazón.  

  • Evitar sentirse víctima, tomando consciencia de pensamientos negativos, transformarlos/trascenderlos y aceptar la responsabilidad por los propios pensamientos y acciones (es cierto, el mundo es duro, pero vivimos en él - podemos aprender de él - y la diversidad es enriquecedora).
Lo sé, no son soluciones ni herramientas claras, ya que estas no existen. Creo que lo más importante es vigilar nuestra propia situación y hacer algún esfuerzo para retomar y mantener contactos, saliendo un poco de la zona de confort. Raras veces son "el mundo" o "la gente" los responsables de nuestra soledad y en la mayoría de las situaciones se puede hacer algo (no siempre, lo sé), también si eres una PAS introvertida.